"todas las personas mayores fueron al principio niños (aunque pocas de ellas lo recuerden)" EL PRINCIPITO (Antoine de Saint Exupéry)
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lunes, 25 de mayo de 2015
Mi nombre es Khan
Rizwan Khan (Tanay Chheda) es un niño musulmán que se crió con su madre (Zarina Wahab) en Borivali, Bombay, y que sufre de síndrome de Asperger. Siendo adulto (Shahrukh Khan), Rizwan se enamora de Mandira (Kajul), una madre soltera hindú que vive en San Francisco. Después de los atentados del 11-S, Rizwan es detenido como sospechoso de terrorismo por conducta sospechosa, que tiene a razón de su discapacidad. Después del arresto, se reunirá con Radha (Sheetal Menon), un terapeuta que le ayuda a superar los traumas vividos. Rizwan entonces comienza un viaje para encontrar y reunirse con el presidente Barack Obama (Christopher B. Duncan), a fin de poder limpiar su nombre. (FILMAFFINITY)
camino a la escuela
Un documental que narra la historia real y extraordinaria de cuatro niños, héroes cotidianos -Jackson, Carlitos, Zahira y Samuel- que deben enfrentarse diariamente con una multitud de adversidades y peligros para llegar a la escuela. Estos niños viven en cuatro puntos muy distantes de la tierra, pero comparten las mismas ganas de aprender y son conscientes de que sólo la educación les abrirá las puertas a un porvenir mejor.
“Camino a la escuela” es una película que rebosa optimismo y esperanza en un futuro, donde para Jackson, Carlitos, Zahira y Samuel todo es posible con coraje, predeterminación y esfuerzo.
Quiet
Quiet cobreix set anys en la vida del nostre fill Lluís Serra Pablo, àlies Llullu, que va néixer amb una greu encefalopatia que la ciència neurològica encara no ha estat capaç de definir. Set anys després del seu naixement, la terminologia mèdica no passa d’encefalopatia no filiada, el llenguatge popular se les apanya amb la fòrmula, prou entenedora, de paràlisi cerebral i el llenguatge administratiu l’avalua com un discapacitat amb un grau de disminució del 85%. A casa, però, totes aquestes etiquetes compten poc.
El Lluís és el nostre segon fill. Té unes necessitats una mica peculiars, però això només significa que estem més pendents de la seva fragilitat. A Quiet, he buscat una forma narrativa d’explicar l’ambivalent estat emocional que provoca tenir un fill que no progressa adequadament. Un estat sovint exposat als fiblons del dolor, però en el que predomina la joia i un cert embadaliment. M’ha semblat que la millor manera de fer-ho era rescatar escenes concretes fixades en la memòria i posar-les en moviment. Records refulgents. I he pretès, alhora, compondre un mirall. Dorian Gray va vendre l’ànima al diable per poder ser, més que immortal, invariable, mentre els estralls del temps anaven canviant l’aspecte del retrat invisible que havia amagat al soterrani. Aquí el procés s’inverteix. El nostre fill ni és invisible ni tampoc el retrat de ningú, per bé que s’assembla als seus pares i a la seva germana. Ell i els que són com ell actuen de miralls. Tots els que ens hi mirem una mica a fons envellim d’una manera diferent. Si Dorian Gray hagués conegut un llullu no s’hauria conformat mai de la vida amb la invariabilitat dels presumptes immortals. Hauria après a mirar en comptes de voler ser mirat. A envellir. Molt probablement no hauria volgut ser retratat, sinó retrat.”
SAWABONA
Existe una tribu en el sur de África con una costumbre verdaderamente hermosa. Cuandoalguien se comporta de forma inadecuada lo llevan al centro de su aldea y entre todos lo rodean. Durante dos días ellos le recuerdan a esa persona todas las cosas buenas que él hizo.
Esta tribu cree que cada uno de nosotros venimos al mundo siendo buenos y deseando seguridad, amor, paz y felicidad. Ocurre que en la búsqueda de nuestro lugar, en el devenir de nuestra vida, podemos cometer errores. Estos deslices son para ellos gritos impacientes de auxilio.
Creen que el anhelo de sentirse seres especiales y buenos a veces les lleva a fallar en su comportamiento. Entonces, se reúnen para enderezarlo y reconectarlo con su verdadera naturaleza, recordándole quién es en realidad y que puede darle la mano de nuevo a su verdad.
Así, cuando esto ocurre, todos le repiten “Sawabona” que significa “yo te respeto, te valoro y eres importante para mí” y esa persona responde “Shikoba”, que quiere decir “entonces…yo soy bueno y existo para ti”. Este acto de reconocimiento reconstruye el interior malherido de la persona que agravió sabiéndose querido y valorado.
De esta forma, utilizando el lenguaje con amor, en esta tribu se recuerdan diariamente que todos son especiales y que su interior es bueno, aunque a veces no actúen de forma correcta. Y lo cierto es que con este hermoso acto y sencillo saludo transmiten el mensaje de que nunca es demasiado tarde o demasiado pronto para ser quien quieras ser. No tienes un tiempo concreto para hacerlo o no hacerlo, puedes empezar cuando quieras, pero recuerda que se gana más con la paciencia que con la violencia.
En ocasiones, cuando nos comportamos de forma inadecuada, estamos pidiendo a gritos que alguien nos haga sentir valiosos. Sí, es un grito al amor, al aprecio y al cariño. Si consiguiésemos imaginar que cada uno de nosotros tiene un letrero colgante que reza “hazme sentir importante y especial” nuestros contactos serían más puros y benevolentes y crearíamos un verdadero interés por las personas que tenemos delante.
La comunicación emocional está enferma en nuestra sociedad, no somos hábiles a la hora de considerarnos ni a nosotros ni a los demás. El bello comportamiento de esta tribu nos muestra la importancia de educar en el valor del respeto y el cariño a nuestros pequeños. Desde esta premisa siempre será posible influirnos y salvarnos, ya que hoy en día vivimos en un entorno peligroso en el que se carece de moral, motivación y autoestima para salir adelante y enfrentar al mundo.
Si comprendemos esta enseñanza iremos más allá de ser educados y amables y nos mostraremos al mundo con una sonrisa como carta de presentación, con una bandera blanca o señal de paz que inundará nuestro día a día de gratitud y confianza.
Además, antes de motivarnos a nosotros mismos, también existe la posibilidad de motivar a los demás, desde el conocimiento mutuo del ser y de las emociones propias y ajenas. De esta forma, aportaremos gran cantidad de información emocional tremendamente interesante a la hora de relacionarnos. La misma sensibilidad y consideración que otorgamos la percibiremos y así aumentaremos la calidad y la influencia de nuestras relaciones.
Ojalá llegue el día en el que aprendamos la importancia del Sawabona-Shikoba en nuestra sociedad. Todos sin excepción necesitamos que nuestro entorno nos recuerde que estamos recorriendo un buen o mal camino y que somos seres maravillosos que conservamos ante todo la capacidad de rectificar, de sorprender, de sentir, de conocer y de sentirnos orgullosos. Y, sobre todo, darnos cuenta de que si no nos comportamos de la forma adecuada tenemos el poder y la fortaleza para empezar de nuevo y enmendar nuestros errores.
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